Inicio » Cultura, Local

Tomás Medina: “Si no hubiera sido profesor me hubiera dedicado al periodismo”

Enviado por en 8 febrero, 2012 – 21:253 Comentarios

VITIGUDINO

Hace unas semanas LAS ARRIBES AL DÍA daba a conocer la publicación de ‘Memorial ocioso’, primer libro de este vitigudinense con alma de periodista que ejerce la docencia muy lejos de su tierra, aunque nunca la olvida. Hoy viene aquí a contarnos algo más de esta experiencia y otras que le reservó la vida desde que hubo de dejar su pueblo hace ya 20 años; aunque parece que fue ayer.

Vitigudinense hasta la médula, lector empedernido, con corazón de periodista y de alma inquieta. Así se podría definir a Tomás Medina Rebollo, uno de tantos hijos de ‘La Gudina’, que diría el profesor Manuel moreno Blanco, que se vieron obligados a dejar su tierra para buscarse y labrarse un futuro.

En diciembre pasado, Tomás Medina publicaba su primer libro, su primer ‘hijo’ intelectual, pues su otra pasión como padre la comparte con Ana y Carlos, fruto de su matrimonio con Encarna, también salmantina en tierras burgalesas y con la que nuestro protagonista comparte su vida hace ya 22 años.

Tomás Medina nació en Salamanca el 28 de abril de 1962, “muy cerca de la iglesia de San Juan de Sahagún”, como nos relata. Realizó estudios primarios “entonces EGB”, en la escuela pública de Vitigudino, “con dos grandes maestros que recordaré toda la vida D. Emilio Cobos y D. Vicente Santa Tecla”. Más adelante, en 1976, se matriculó en 1º de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) en el Instituto Ramos del Manzano, donde finalizó su formación, cuatro años más tarde, tras aprobar el COU (Curso de Orientación Universitaria), paso previo a la Selectividad.

Entre 1980 y 1985 realizó la Licenciatura de Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca y posteriormente comenzó la carrera de Ciencias de la Educación, “también en Salamanca y que espero acabar alguna vez”.

Con anterioridad a ejercer como profesor de Lengua y Literatura, sus primeros pasos en la vida profesional “fueron como auxiliar administrativo contratado por la administración pública (Diputación, Insalud…) y como colaborador para el periódico El Adelanto entre los años 1986-88”.

En el año 1989 aprueba las oposiciones al cuerpo de profesores de secundaria y trabaja en varios institutos: Almazán (Soria), Peñaranda de Bracamonte y ‘Venancio Blanco’ de Salamanca; hasta que en 1992 fue destinado al IES ‘Ribera del Duero’ en Roa (Burgos), “a 15 km. de Aranda de Duero”, donde desde entonces ejerce como profesor de Lengua y Literatura, y a la vez la Dirección del Centro.

¿Cómo surgió la idea del libro?

Desde que colaboraba con El Adelanto siempre pensé que alguna vez tendría que recopilar las crónicas que escribía desde mi pueblo, Vitigudino, a finales de los ochenta. Años más tarde, en 2006, cuando me ofrecen participar en la columna de opinión de Diario de Burgos, aquella idea se afianzó. Después de cinco años y más de cien artículos publicados, la asociación cultural ‘Telira’ me dio la oportunidad de publicar el libro.

¿Por qué el título Memorial ocioso?

Tengo que reconocer que estuve buscando el título con cierta exigencia.  En realidad pretende parecerse al título de un libro de Umbral, ‘Memorial del fuego’. Umbral ha sido uno de los grandes periodistas-escritores contemporáneos por su capacidad para contar la realidad a través de un lenguaje vanguardista. Entonces, el sustantivo –‘Memorial’- expresa un tiempo pasado y el adjetivo – ‘ocioso’- porque, por suerte para mí, los artículos periodísticos nacen de mi tiempo libre: sin prisas, sin ataduras, sin exigencias… son el resultado de lo que realmente siempre me ha gustado mucho: el mundo de los periódicos.

¿Qué recoge en la publicación? 

Hay una primera parte de las crónicas publicadas en El Adelanto sobre las noticias de Vitigudino de aquellos años 1986-88: la puesta en marcha del Centro de Salud de Vitigudino; las polémicas acerca del cementerio nuclear de Aldeadávila; la importancia de las fiestas del Corpus…  En la segunda parte, que es más amplia, se recoge una antología de los artículos de opinión en Diario de Burgos. Aquí el lector encuentra cinco apartados temáticos: Aranda, las costumbres, los toros, la política y el lenguaje.  En las páginas centrales hay páginas y fotos en color, incluso.

¿Cómo definiría este primer trabajo?  

Es un libro muy bien editado, agradable al tacto, que pretende hacer reflexionar al lector acerca de la vida cotidiana, con cierta ironía en muchas ocasiones, con perplejidad en otras. Es un libro costumbrista y sin ninguna pretensión literaria porque no me considero escritor.

¿Alma de periodista?  

Sí, estoy seguro… si no hubiera sido profesor me hubiera dedicado al periodismo.  Se me nota mucho… ‘plumilla’, como dice en el prólogo Juan Carlos Ontoria, el coordinador en Aranda de Diario de Burgos. Me gusta leer periódicos…, todo tipo de periódicos: en papel, digitales… Los domingos me compro tres o cuatro porque tengo más tiempo para leerlos. De niño esperaba al coche de línea de la tarde que traía el As al estanco de las Cuatro Calles.

Predilección por alguno de los artículos publicados por algún motivo especial?  

Bueno, hay dos que puedo reseñar. Uno se titula Los de Basauri, que trata sobre este veraneante que regresa al pueblo en verano y sólo hace que protestar por el médico, por el panadero… como si todo lo bueno sólo estuviera en Bilbao o Barcelona. Y hay otro, titulado Hembrismo, que pretende reflexionar sobre cómo el criticar hoy día a la mujer, a lo femenino, resulta políticamente incorrecto.

¿Qué recuerdas de aquella época de corresponsal en El Adelanto?  

Muchas cosas… sobre todo la ilusión que ponía en las crónicas, las reuniones con el director Antonio Checa en Salamanca, las llamadas al fotógrafo de ‘Viti’ para que me acompañara los textos, los cabreos de mi madre porque no era un trabajo seguro y quería que preparase oposiciones… Regresar al pueblo después de acabar la carrera sin perspectivas claras fue duro y aquella labor me hizo recuperar el ánimo.

Si no hubiera sido profesor… 

Hubiera sido periodista o me hubiera dedicado a cualquier actividad relacionada con la comunicación, con el trato con personas…, con la interrelación de tareas y personas. Ese era el molde y por eso me considero una persona afortunada, porque disfruto de mi ocupación: trabajar con jóvenes es, pese a todo, ilusionante y apasionante.

Además de su labor profesional, cuéntenos algo de su trabajo en el ámbito de la cultura en Aranda.   

Aranda es un pueblo grande o una ciudad pequeña -33.000 habitantes- con notable dinamismo económico y cultural. Tenemos una escuela de música, otra de danza y folclore, asociación de tertulia literaria, tres grupos estables de teatro aficionado, cines comerciales y un cine club que cumplió 50 años… Podemos ver estrenos nacionales de teatro quincenalmente, el festival de música estival Sonorama quizá sea lo más conocido…  Mi labor se centra en la literatura, por pertenecer a ‘Telira’ (Tertulia Literaria Ribereña Arandina) que tiene como objetivo la difusión y publicación de libros.También formo parte de la Banda Municipal de Música donde toco la tuba junto con otros compañeros.

¿Está pensando en una nueva publicación?   

De momento, no. Gracias a este libro estoy recibiendo parabienes de muchas personas. Es una ilusión que he visto cumplida y ahora disfruto de ella. Pero nunca se sabe.

¿Qué recuerda de Vitigudino? 

Recuerdo a las personas… a mis maestros D. Emilio y D. Vicente, a los amigos de la escuela y del instituto (Celestino, José María, Nacho, Rogelio, Manolo ‘Bala’, Manolo ‘Pito’, Víctor, Andrés, Isabel, Nunchi, Mili-Mari…) a quienes suelo ver en Corpus o en las ferias de agosto. Recuerdo mucho a mi padre, los viajes en verano con su camión de transporte, con cuyo trabajo sacó adelante a la familia. Vitigudino ha sido y es un lugar, para mí, de descanso interior, de paz reflexiva.

¿Cuándo nos volveremos a ver?  

Cuando vosotros queráis y para lo que puedas necesitar… por ejemplo en los próximos Corpus de ‘Viti’.

Tags:

3 Comentarios »

  • Ángel González Pérez dice:

    Buen escribidor, mejor profesor y excelente persona. Leyendo este artículo, me vienen a la memoria no pocas imágenes de mi amigo Tomás en la Facultad, en las escaleras del Palacio de Anaya, en el bar de Las Caballerizas… casi siempre con un periódico bajo el brazo junto a la carpeta con los apuntes de la carrera. Y es que su interés por el periodismo ha corrido siempre paralelo a su amor por las letras y la docencia.
    Espero que sigas regalándonos con más escritos, pero sobre todo, con tu amistad.
    Un fuerte abrazo desde “Esta tierra de Alba tan nombrada”.

  • Raúl Antón Cuadrado dice:

    Me encanta el libro y así se lo pude decir a Tomás en la presentación en Aranda, porque en él se opina de una gran variedad de temas de la actualidad con honestidad. Estamos en un momento en que hay muchos periodistas que leídos un par o tres de sus artículos ya puedes saber cómo le va a tocar opinar del resto de los temas. Aprecio de Tomás y de este libro que cada opinión es honesta, siempre discutible, pero siempre desde la renuncia a los alineamientos innegociables que le aten ni tras los que esconderse.

    Tomás en sus artículos costumbristas, sale siempre a los medios… no se queda en el burladero. Y aunque quizás no todas las tardes se tienen igual de buenas, a mí siempre me han gustado los toreros de casta.

    Un saludo y suerte con el libro.

  • Tomás dice:

    Os agradezco vuestras palabras que son, en todo caso, inmerecidas. Tomaos algo… que os invito.
    Un abrazo TOMÁS

Deja tu comentario!

Añade tu comentario debajo, o trackback desde tu propio sitio web. También puedes suscribirte a estos comentarios via RSS.

Se bueno. Manten todo limpio. No te salgas del tema. No envies Spam.

Tu puede usar las siguientes tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este blog tiene actovados los avatares de Gravatar. Para conseguir tu propio avatar, global y reconodico, registrate en Gravatar.